En Francia el omnipotente Sarkozy, bautizado por algún periodista como el Al Pacino francés, observa desde su trono como según
se acercan las elecciones van cayendo los votos a su favor, bajo el apoyo de un gabinete desmoralizado del que muchos afirman ha perdido el alma que
le llevo a la victoria en 2007, su ex esposa Cecilia. De hecho, para la
segunda vuelta ya se habla del socialista Francois Hollande como ganador, al que las encuestas dan alrededor de un 54 % a un
57 %. Y es que Sarkozy no tendrá la suerte de contar con los votos
de la, autodenominada anti-sistema, Marie Le Pen, pues su política de reducir
el número de policías, de mostrar “tibieza” con las
minorías, en opinión del Front National, y de practicar un acercamiento a Europa como el demostrado en los meses predecesores no han hecho sino,
granjearle enemigos en la derecha mas conservadora. Y el acudir a votantes de centro, representantes del 10% de los votos, no parece que vaya a serle de gran ayuda, al tratarse de un terreno sumamente
maltratado en las últimas semanas a través de las criticas populistas a España o a
Schengen.
Frente a Sarkozy tenemos que el otro político con posibilidad de llegar a la segunda vuelta, y más aún, con posibilidad real de ganar, es Francois Hollande, quien asistió a la triada bendita francesa (Escuela Superior de Comercio, el Instituto de Estudios Políticos y la Escuela Nacional de Administración), ha logrado finalmente, librarse del aire dócil que le envolvía para poco a poco dar por completo la vuelta a las encuestas. Bien es cierto que no se le podrá acusar de no ser electoralista de promesas y deseos imposibles, como bajar la edad de jubilación, refundar la Unión (¡Sí, otra vez!) o subir el IRPF hasta el 75% a las rentas más altas. Pero lo que sí parece cierto son los dos principios que parece marcaran su política. Por un lado, en educación, el candidato ha recordado como “La juventud es nuestro futuro, es nuestra vitalidad, que es mi prioridad. La recuperación de nuestro país sólo tendrá sentido si los jóvenes encuentran la confianza en su destino y un lugar en el presente". Así defiende como el abandono escolar, la tasa de desempleo y los contratos temporales son un cáncer que lenta pero inexorablemente han ido minando la que debería ser la juventud más preparada de la historia de Francia. Y por otro lado nos deja entrever una defensa a ultranza de la reforma del sistema económico, que posiblemente no llegue a todo lo propuesto, pero que ha logrado calar tan profundamente en la sociedad, que su propio rivalNapoleón Sarkozy ha tomado prestadas varias de
sus propuestas; entre otras la de dar un nuevo rostro al
Banco Central Europeo, dotándolo de mayor poder.
Frente a Sarkozy tenemos que el otro político con posibilidad de llegar a la segunda vuelta, y más aún, con posibilidad real de ganar, es Francois Hollande, quien asistió a la triada bendita francesa (Escuela Superior de Comercio, el Instituto de Estudios Políticos y la Escuela Nacional de Administración), ha logrado finalmente, librarse del aire dócil que le envolvía para poco a poco dar por completo la vuelta a las encuestas. Bien es cierto que no se le podrá acusar de no ser electoralista de promesas y deseos imposibles, como bajar la edad de jubilación, refundar la Unión (¡Sí, otra vez!) o subir el IRPF hasta el 75% a las rentas más altas. Pero lo que sí parece cierto son los dos principios que parece marcaran su política. Por un lado, en educación, el candidato ha recordado como “La juventud es nuestro futuro, es nuestra vitalidad, que es mi prioridad. La recuperación de nuestro país sólo tendrá sentido si los jóvenes encuentran la confianza en su destino y un lugar en el presente". Así defiende como el abandono escolar, la tasa de desempleo y los contratos temporales son un cáncer que lenta pero inexorablemente han ido minando la que debería ser la juventud más preparada de la historia de Francia. Y por otro lado nos deja entrever una defensa a ultranza de la reforma del sistema económico, que posiblemente no llegue a todo lo propuesto, pero que ha logrado calar tan profundamente en la sociedad, que su propio rival
Todo ello, unido al desgaste de Merkel en los
lander; a la fuerte aparición del Partido Pirata con plena vocación de convertirse en el primer partido real y relevante a nivel europeo, con campañas, ideales etc. y representando un paso sobre los actuales partidos de suma que tenemos en el Parlamento
Europeo; a la aparición de partidos como UPyD en España, más el
fortalecimiento de clásicos como IU; sumado al desconocimiento sobre el futuro de Grecia o Italia, pero siendo conscientes de que ambos estados sufrirán el control de coaliciones de partidos, y finalmente, al progresivo hartazgo y polarización en
países como Hungría o Eslovaquia, con el famoso informe gorila que dio la
victoria al europeísta Robert Fico.
Múltiples ejemplos aseguran que "algo" esta cambiando en Europa, de este a oeste, tanto en el norte como en el sur, y si bien aun es pronto para predecir sus consecuencias, sin lugar a dudas a día de hoy, somos capaces de afirmar, que un viento nuevo se aproxima soplando con fuerza el buque europeo.
Múltiples ejemplos aseguran que "algo" esta cambiando en Europa, de este a oeste, tanto en el norte como en el sur, y si bien aun es pronto para predecir sus consecuencias, sin lugar a dudas a día de hoy, somos capaces de afirmar, que un viento nuevo se aproxima soplando con fuerza el buque europeo.
Con dos cañones por banda viento en popa a toda vela...

